sábado 1 de marzo de 2008
REVISTA SOMOS: MEGABARBARIDAD EN JESUS MARIA
MEGABARBARIDAD EN JESUS MARIA
Una nueva agresión a lo poco de saludable que tiene la ciudad de Lima
por Rafo León
No sé a qué tercio superior pertenece el actual alcalde de Jesús María, don Luis Enrique Ocrospoma, pero sí sé que don Ocros exhibe un currículum que más parece prontuario. No olvidemos que fue él quien muy fujimontesinistamente propuso tumbar el monumento El Ojo Que Llora, levantado en el Campo de Marte por la escultora Lika Mutal, como una memoria a las víctimas de la guerra civil que nos devastó durante más de veinte años. Pero don Ocrospoma tiene otras gemas en su historia como alcalde. En la blogósfera (ver desdeeltercerpiso.blogspot.com) ha sido denunciado por extorsionar a la empresa Innovaciones Tecnológicas del Medio Ambiente, la misma que se había presentado a una licitación de manera irregular. Don Ocros se agarró de eso para intentar, cual sanguijuela, sacarle hasta la caja chica a la compañía. Ahora don Ocros ha saltado al primer plano gracias a una denuncia de los vecinos del residencial San Felipe, según la cual está aprobándose un megaproyecto (como se debe decir ahora, igual que aperturar, tercerizar y anifitrionar) para levantar en el corazón de este magnífico agrupamiento urbano, un descomunal Santa Isabel y su bulevar turístico más. La licencia sería dada a la empresa Supermercados Peruanos S.A. bajo la modalidad de concesión, por cuarenta años.
CENTRAL PARK EN JESÚS MARÍA
Tengo muchos amigos que viven en San Felipe, algunos de ellos desde que el residencial se construyó, a mediados de los 60’s. Recuerdo que en una época lo llamábamos Central Park, por la armonía de sus edificios, la abundancia de sus áreas verdes, la tranquilidad de sus ambientes públicos y el hecho de que hubiera sido elegido como residencia por una serie de intelectuales y artistas “progres”, convencidos de que un barrio es un estilo de vida, y de que San Felipe significaba por fin la definición urbanística de una clase media civilizada y consciente de sus derechos y deberes respecto a lo que representa el bienestar compartido. San Felipe es una de las mejores cosas que le han ocurrido a la ciudad de Lima. Construido en lo que había sido el hipódromo del mismo nombre, heredó el concepto de las unidades vecinales de Odría (cuyo epítome es la excelente Nº 8 del Callao) pero lo proyectó hacia lo alto, mediante edificios de hasta quince pisos. La idea que subyace a San Felipe es la de la planificación urbana en torno a espacios comunes y espacios privados, engarzados en una dialéctica a la vez propia y separada. Lo que es común se debe cuidar como si fuera lo personal pues allí se juegan los estándares de comodidad, seguridad y calidad que yo exijo para lo mío. Esa es la noción de bien compartido que está ausente desde que surgen las ciudades en el Perú hasta el día de hoy, reductos para la gente rica y poderosa a quien no le hace falta nada de lo que está más allá de sus paredes. Como Asia.
NO PASARÁ, DON OCROS
Pero don Ocros no cree en mariconadas urbanísticas y Santa Isabel, menos. Si se logra otorgar esa licencia, la integralidad del residencial se verá seriamente impactada. Las áreas verdes se someterán alas necesidades comerciales del supermercado y la idea de un barrio autosostenido se irá al tacho porque un negocio de esas dimensiones está pensado para llenarse de miles de consumidores venidos de una gigantesca periferia. Ocrospoma pretende zurrarse sobre un punto de salud en una ciudad bastante enferma. A Santa Isabel no hay que echarle la culpa, ya sabemos que si a una empresa no se le pone límites, se tragará hasta al Divino Copón. Pero a don Ocros sí que hay que ponérselos. Por incivilizado, por ignorante y porque huele a la peruana chamusquina de la cutra. Un par de buenos precedentes permite pensar que esta barbaridad no va a pasar: la detención de los proyectos que iban a tirarse abajo el Parque Central de Miraflores, y luego, el Parque Castilla de Lince. Vecinos de San Felipe, no permitan que don Ocros gane porque eso significaría que todos perderíamos, menos Santa Isabel y el hortelano del perro.
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creo que sobran los comentarios, solo les dejamos una imagen que un achispado vecino nos hizo llegar hace unos minutos:

